La fórmula de la flexibilidad es muy sencilla: mucho respeto con todos, bastante paciencia, una mijita de gracia (aunque sea cantando, Carmen) y ganas de trabajar (aunque sea con su poquito de Tuenti).
Y así todo se puede doblar, pero no se rompe.
Así las cosas se tuercen, pero pueden volver a su posición.
Y tú, ¿eres flexible?
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Hace 2 años
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